Econococo

El mercado y el intercambio

El mercado y el intercambio

El mercado y el intercambio

Si menciono el término “mercado”, lo más probable es que venga a tu cabeza el mercadillo local o el edificio del centro de tu ciudad donde el pescadero, carnicero o frutero venden su género expuesto en coloridos puestos de venta. El concepto de mercado en Economía es algo más amplio de lo que coloquialmente se entiende por tal, ya que no solo se refiere al lugar físico al que los compradores acuden para realizar sus adquisiciones de bienes, sino que también se emplea con acepciones que hacen referencia a realidades algo más complejas, como es el caso del mercado de trabajo o el mercado de divisas.
Si retomamos el tema de la interdependencia, fruto de la especialización y división del trabajo, que tratábamos en este otro artículo, recordaremos que la interdependencia promueve el intercambio de bienes y servicios, y viceversa. El intercambio que puede llevarse a cabo de dos formas: mediante el trueque o a cambio de dinero. Este segundo caso es el que nos interesa ahora puesto que son los intercambios que tienen lugar en el mercado.

De forma general se entiende al mercado como un conjunto de intenciones de venta por parte de productores o vendedores junto a sus correspondientes intenciones de compra por parte de consumidores o compradores que, a través del mecanismo de precios acaba coordinando el intercambio. Dicho de otra forma, los productores acuden al mercado con intención de vender algo a un determinado precio, los compradores acuden con intención de adquirir ese algo a un determinado precio, si ambos intereses coinciden y hay acuerdo en el precio y las cantidades, se produce el intercambio. Mercado y dinero se convierten por tanto en una importante herramienta de coordinación en la sociedad.

Para entender cómo funciona el mercado y las dinámicas que en el se producen se recurre, como casi siempre en Economía, a un modelo económico, una representación simplificada de la realidad. El más conocido para este fin es el propuesto por Alfred Marshall en 1890 al que solemos referirnos como la tijera de Marshall. Marshall propone un modelo basado en un mercado ideal que, aunque es considerado por muchos economistas como un instrumento demasiado simplificado y rígido, sigue siendo muy utilizado para comprender el funcionamiento del mercado desde el punto de vista de la escuela Neoclásica. Ese mercado ideal es el mercado en condiciones de competencia perfecta, que explico en más detalle en este otro texto.

Este modelo de Marshall y su mercado ideal nos permiten analizar el modo en que los agentes económicos realizan los intercambios y cuáles son los factores que influyen en sus decisiones. Sirve por tanto para comprender el comportamiento básico de los agentes económicos que participan en el mercado y para predecir los resultados que determinadas actuaciones tendrán sobre la producción, el consumo o los precios. En otro artículo veremos en más detalle el comportamiento de los dos grupos de intervinientes en el mercado, los compradores o demandantes y los vendedores u oferentes.

Existen dos grandes grupos de mercados: el de bienes y servicios de consumo, y el de factores o recursos productivos. Dependiendo del mercado de que se trate, los agentes económicos asumen el rol de oferentes o de demandantes. En el mercado de bienes y servicios, los demandantes son las familias o
economías domésticas, y los oferentes son las empresas que producen bienes y servicios para satisfacer sus necesidades. El objeto intercambiado es un bien o servicio a cambio del cual se ha de pagar un precio.
En el mercado de factores o recursos productivos es justo al contrario de forma que los demandantes son las empresas que necesitan recursos productivos para llevar a cabo su actividad, y los oferentes son las familias y otras empresas. Estas venden o prestan los factores que poseen (sus recursos naturales, su capital y su capacidad de trabajo) a las empresas, a cambio de una cantidad de dinero que constituye la remuneración o rentas de esos factores. Con este dinero, las familias podrán acudir al mercado de bienes y servicios de consumo para adquirir los productos que necesiten.

A grandes rasgos, esto constituye el llamado flujo circular de la renta que modelizó François Quesnay y que explico en este otro texto.

¿Te gusta? Que se sepa.....
Facebook
Twitter
WhatsApp
Telegram
A otra cosa mariposa ...

También pueden interesarte ...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No te pierdas nada con el
RSS de Proyecto Simbiosis

RSS (Real Simple Syndication), es una buena forma de mantenerte al tanto de las publicaciones de este sitio web de una forma nada intrusiva. Puedes añadir el enlace a continuación a tu lector favorito, como pueda ser Thunderbird, Feedly, Innoreader, etc.

https://econococo.colectivocrecet.com/feed/rss2/

¿Eres docente y te gustaría tener un blog como este?