Si estás leyendo esto, es probable que seas parte de la generación que tiene la tarea más estimulante y, seamos sinceros, más aterradora de la historia moderna: rediseñar el avión mientras estamos volando.
Durante décadas, nos vendieron un guion de película que parecía infalible. El siglo XX fue la era del “más es mejor”. Nos prometieron que el crecimiento económico sería una línea recta hacia el infinito, que el petróleo sería el maná inagotable de nuestra libertad y que, si estudiabas y trabajabas, tendrías acceso a una ingente de cositas que consumir con las que alcanzar momentos de felicidad, al menos momentánea, y que el Estado nación te garantizaba una jubilación dorada frente al televisor. Sonaba, y puede que todavía suene para muchos, como el gran sueño del bienestar.
Pero hay un pequeño problema: el guion de esta película ha chocado contra la realidad del siglo XXI, y el impacto amenaza con ser de proporciones épicas, cuando el “siempre más” se convirtió en “ya no queda”.
Nuestros abuelos heredaron un modelo basado en los combustibles fósiles y la expansión ilimitada. Pero nosotros nos hemos despertado con una resaca monumental llamada crisis climática. Resulta que el planeta tiene límites biofísicos (quién lo hubiera dicho, ¿verdad?) y que quemar dinosaurios para movernos tiene un precio que no aparecía en la etiqueta.
Mientras intentamos enfriar el planeta, la Revolución Digital ha decidido entrar en nuestras vidas como un elefante en una cacharrería. Lo que iba a ser la democratización del conocimiento se ha convertido en una digitalización disruptiva que amenaza con dejar obsoletos empleos antes de que acabes de aprender a hacerlos. Y por si fuera poco, la Globalización, esa gran fiesta a la que todos estábamos invitados, ha resultado ser asimétrica: unos pocos se han quedado con el catering mientras otros recogen los platos rotos.
¿Por qué debería importarte?
Este tema es, probablemente el más importante, si no interesante, del curso. Por ser necesario para comprender a realidad económica y social a la que te enfrentas en tu próxima vida adulta, y también porque da sentido a todo lo estudiado a lo largo del curso en temas anteriores.
En este tema no hablamos solo de gráficas de PIB y tipos de interés, estamos hablando de la Democracia, de participación en la toma de decisiones. Porque cuando la economía deja de proteger a las personas, la gente deja de creer en la política. El Estado del Bienestar no es un invento de gente amable; es el escudo que evita que las sociedades se fragmenten, se genere el conflicto y se rompa la paz social. Si las pensiones no son sostenibles, si la inteligencia artificial barre a la clase media y si los flujos migratorios se gestionan desde el miedo y no desde la economía, lo que se pone en juego es nuestra libertad.
El mapa de este tema
- La Globalización: ¿Podemos hacer que sea justa o estamos condenados a la desigualdad?
- La Nueva Economía: De la economía colaborativa a la circular. ¿Cómo trabajar en un mundo de robots?
- El Escudo Social: ¿Tienen futuro las pensiones y el Estado del Bienestar en un mundo que envejece?
- El Gran Debate: ¿Y si la solución es, simplemente, dejar de crecer? (Spoiler: Nicholas Georgescu-Roegen tenía razón).
- La Hoja de Ruta: Los ODS como el último intento de poner orden en este caos.




