La validación consiste en transformar supuestos del modelo en hipótesis comprobables y luego diseñar experimentos que muestren si esas hipótesis se sostienen en el mercado real. La validación busca evidencia empírica —no solo opinión— sobre si el negocio puede atraer y retener clientes y generar ingresos.
¿Por qué validar un modelo de negocio?
La validación no es una opción hoy en día, sino una necesidad. En un mercado tan dinámico y cambiante, la validación permite:
- Reducir incertidumbre: Todo modelo contiene supuestos; validar es la forma sistemática de convertir incertidumbre en conocimiento accionable.
- Ahorrar recursos: Probar hipótesis con experimentos mínimos evita invertir en producto o marketing que no resuelve un problema real.
- Guiar decisiones estratégicas: Los resultados de validación determinan si pivotar, perseverar o abandonar, y en qué dirección enfocar recursos.
¿Cómo validar un modelo de negocio?
La validación consiste en someter nuestra propuesta a un testeo real en manos de los que serán nuestros consumidores. Como escribía más arriba, con la validación buscamos evidencias el interés que suscita nuestra propuesta, de la aceptación por parte del público, de su disposición a pagar por él.
Sea como sea que la llevemos a cabo es necesario definir un método de validación. Todas las decisiones que se toman en la empresa persiguen la eficiencia y, desde este punto de vista, la metodología Lean Startup, de la que te hablo en este otro artículo ofrece una forma de trabajo para hacerlo al menor coste y maximizando los aprendizajes que de la validación se obtienen. Lean Startup proporciona un marco experimental desde el que testear hipótesis, extraer datos y aprendizajes, sobre los que basar decisiones de cambio (pivot) o de iteración.
Como veremos, Lean es la metodología que hace posible validar un modelo de negocio de forma rigurosa, rápida y eficiente.
