¿Cómo de desigual es un país?
Decir que “la renta media de un país es de 25.000 euros” no cuenta toda la historia. Esa media puede esconder un reparto bastante equilibrado o una sociedad en la que unos pocos acumulan casi todo y la mayoría vive con mucho menos. Para saber cómo se reparte realmente la renta hace falta otra herramienta: la curva de Lorenz.
Para dibujarla se ordena a la población de la más pobre a la más rica y se representa, en el eje horizontal, el porcentaje acumulado de personas y, en el vertical, el porcentaje acumulado de renta que reciben. Si el reparto fuera perfectamente igualitario, el 20 % de la población recibiría el 20 % de la renta, el 40 % recibiría el 40 %, y así sucesivamente: la curva coincidiría con la diagonal. Cuanto más desigual sea la distribución, más se curva la línea hacia abajo, alejándose de ella.
Ese alejamiento se puede resumir en un solo número: el índice de Gini. Se calcula comparando el área que queda entre la diagonal y la curva (A) con el área total bajo la diagonal (A + B). Vale 0 cuando todos tienen lo mismo y se acerca a 1 cuando una sola persona concentra toda la renta. Es una de las medidas de desigualdad más utilizadas por organismos como el INE, Eurostat o el Banco Mundial.
En el simulador de más abajo puedes comprobarlo. Reparte la renta entre cinco grupos de población, observa cómo cambia la curva y cuánto vale el Gini, y compara con los ejemplos de igualdad perfecta y de desigualdad extrema. Después aplica un impuesto cuya recaudación se reparta a partes iguales y mira cómo la curva se acerca a la diagonal: así de directo es el efecto de la redistribución sobre la desigualdad.
La curva de Lorenz y el índice de Gini
Reparte la renta entre cinco grupos de población del mismo tamaño y observa cómo se curva la línea de Lorenz y cuánto vale el Gini. Después aplica un impuesto con transferencias y comprueba cuánto se reduce la desigualdad.