Cobras más, pero ¿compras más?
Es posible que tu sueldo suba un 3 % este año y que, aun así, puedas comprar menos que el año pasado. Parece una contradicción, pero ocurre cada vez que los precios suben más deprisa que los salarios. La clave está en distinguir entre cuántos euros ganas y qué puedes comprar con ellos.
La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios. Para medirla, los institutos de estadística como el INE no siguen un solo producto: fijan una cesta de la compra representativa, con las cantidades que consume un hogar medio, y calculan cuánto cuesta cada año. El IPC (índice de precios de consumo) compara ese coste con el de un año base al que se asigna el valor 100. Si la cesta cuesta un 7 % más, el IPC pasa a 107 y la inflación es del 7 %.
Hay un detalle importante: no todos los productos pesan lo mismo. Un aumento del 10 % en el alquiler, que se lleva gran parte del presupuesto, afecta mucho más al IPC que un 10 % más en el precio del pan. Por eso los productos se ponderan según el gasto que representan.
La inflación también erosiona los ingresos. El salario nominal es la cifra que aparece en la nómina; el salario real es lo que realmente puedes comprar con ella, medido en euros de un año de referencia. Si el salario nominal sube menos que los precios, el salario real baja y se pierde poder adquisitivo.
En el simulador de más abajo puedes comprobarlo. Modifica los precios de la cesta entre dos años, observa qué productos suben más y cuál es la inflación resultante. Después elige una subida salarial y descubre si tu sueldo gana o pierde poder adquisitivo y cuánto tendrías que ganar para no salir perdiendo.
Inflación y poder adquisitivo
Construye una cesta de la compra con los precios de dos años: verás cuánto sube cada producto, cuál es la inflación (IPC) y si tu salario, tras una subida, te permite comprar más o menos que antes.