La identidad personal es la manera en que cada persona se entiende a sí misma: cómo se describe, cómo se percibe, cómo interpreta lo que siente y cómo cree que encaja en el mundo. No es solo “cómo soy”, sino cómo me veo, cómo me gustaría ser y cómo creo que los demás me ven.
Es un concepto complejo porque está formado por muchas piezas: el cuerpo, la personalidad, los recuerdos, los valores, las habilidades… y todas ellas cambian con el tiempo. Por eso la identidad no es fija, sino un proceso en evolución. En esta primera entrega vamos a entender qué es la identidad, cómo se organiza y por qué la adolescencia es la etapa en la que todo se reordena.
¿Qué es la identidad personal?
La identidad personal es la imagen interna que cada persona tiene de sí misma. Incluye:
- lo que creo que soy
- lo que creo que valgo
- lo que creo que puedo hacer
- lo que creo que debería ser
- lo que creo que los demás ven en mí
Carl Rogers, psicólogo humanista del siglo XX, propuso que esta identidad se construye a partir de tres percepciones fundamentales:
- El yo real. Es la percepción que tengo de mí mismo hoy: mis rasgos, mis capacidades, mis límites, mis emociones, mis comportamientos.
- El yo ideal. Es la versión de mí que me gustaría alcanzar: mis aspiraciones, mis metas, mis valores deseados, mis habilidades futuras.
- El yo social. Es la imagen que creo que los demás tienen de mí: cómo pienso que me ven, cómo creo que me juzgan, cómo interpreto sus reacciones.
La identidad surge del diálogo, a veces armonioso, a veces conflictivo, entre estos tres “yos”. Cada uno de estos “yos” se apoya en distintos componentes:
- El organismo: mi cuerpo, mis cambios físicos, mi energía, mi salud.
- La personalidad: mis rasgos, mis actitudes, mis valores, mis creencias.
- Los recuerdos y experiencias: lo que he vivido y cómo lo interpreto.
- Las destrezas y habilidades: aquello que sé hacer y aquello que estoy aprendiendo.
Estos elementos no son independientes: se influyen entre sí. Un cambio físico puede afectar a la autoestima; una experiencia puede modificar un valor; una habilidad nueva puede transformar la percepción del yo ideal. Intentaré explicártelo mejor a través de un símil, el taburete, que puedes encontrar haciendo click en el enlace.
Como puedes encontrar en ese enlace, la identidad no es algo estático sino que esta en continua evolución, muta, pero manteniendo cierta coherencia y lo hace especialmente en fases de nuestra vida como la adolescencia. Dicho de otra forma, la identidad no es un retrato, es una película. Cambia, se adapta, se reorganiza. Y aunque mantiene cierta coherencia, nunca está completamente terminada. La adolescencia es la etapa en la que esta evolución se acelera. Es un período en el que el yo real, el yo ideal y el yo social se revisan continuamente. El adolescente empieza a preguntarse:
- ¿Soy como creo que soy?
- ¿Soy como quiero ser?
- ¿Soy como los demás dicen que soy?
Estas preguntas no son un problema, son el motor del crecimiento personal, y dada su importancia, le dedicaremos un post específico.


